domingo, 2 de enero de 2011

Consuelo



Siempre me ha gustado ver llover tras la ventana. El frágil cristal representa en ese momento la firme y acogedora protección de un techo.


Al ver caer el agua, al oír su rítmico golpear, me asalta siempre el mismo deseo. Que caiga más fuerte, que sea mas intenso el aguacero. Es, quizás, el placer de la seguridad.

Es inevitable también, en ese momento de poesía cotidiana, que el pensamiento se desvíe durante un buen rato a quien no tiene otra que estar afuera, sufriendo la inclemencia, sin donde guarecerse. Siempre me quedo con la duda si nuestro recuerdo a los mas desfavorecidos es, en estas circunstancias, solidario o sádico.



- Nene, cierra ya esa ventana, anda, que entra mucho frío.


- ¡Uy!, perdona cari…listo. Perdona, ya sabes que me encanta este fresquito.


- ¿Fresquito…? Pero si esto es una nevera, Paco, por Dios. Si al menos tuviésemos calefacción.


- Bueno, mujer. Hay gente que esta peor, que ni siquiera tienen donde cubrirse con la que esta cayendo ahora. Eso si que es triste. Mira esos dos yonkis de ahí, intentando protegerse en ese soportal…


-Ay, Paco- Dice la mujer, mientras se acurruca en su manta- Siempre mirando hacia abajo. También hay muchos que están mejor, nene. ¿Por qué no lo ves así, eh?


- ¿Y que soluciono yo con eso? Nada. Hay que ser positivo, y tomar las cosas como vienen. Algo es algo. ¿Quien iba a pensar que perderíamos el trabajo a la vez, Laura? Mala suerte.


- Lo que tu digas, Paco, di que si. Anda, échate aquí conmigo. A ver si entramos en calor y podemos dormir un poco. Mañana espera un día duro.


- Pues si, cari. Mira, he pensado que al mediodía te acerques tú sola a cáritas, a ver si te pueden dar comida para los dos. Yo intentare sacar alguna moneda en el metro, o por ahí. A ver si podemos echarle algo de gasolina a este trasto. Puede que le funcione la calefacción. ¿Te imaginas?


La pareja se abraza en la trasera del coche, mientras los cristales se van empañando tímidamente con su aliento. Afuera no para de llover. 






4 comentarios:

callejera dijo...

Aunque estemos preparad@s para ello, contigo no se acaban nunca las sorpresas finales. Esta vez, con la boca abierta me has dejado.
Feliz año y enhorabuena por el nuevo blog. Me gusta muchísimo tanto el nombre como el aspecto que tiene.
Abrazo fuerte.
Montse

mcjara dijo...

Un texto este que, a pesar de no estar lejos de lo que es posible, sigue en la línea de tu finales sorprendentes.

Manuel dijo...

"Siempre mirando hacia abajo. También hay muchos que están mejor, nene. ¿Por qué no lo ves así, eh?"

Esa frase sacada de contexto parecería, incluso, hasta reconfortante. Pero cuando se sabe el final, es totalmente surrealista. Esa mujer era una santa.

Excelente, Castelo.

vicent dijo...

Me encantan tus finales sorpresas, mientras uno imagina una casa con sus ventanales, el espacio es mucho más reducido en realidad...

Un placer leerte con tu prosa a flor de piel.